Cada
año, el A.R.E. recibe a miles y miles de visitantes de todas partes
del mundo, cautivados por la vida y la obra fascinantes de Edgar
Cayce (1877-1945). Éste, esposo amoroso, padre de dos hijos, fotógrafo
apasionado y catequista ferviente, fue un hombre muy sencillo
que se destacó por su excepcional talento psíquico.
De
joven, Cayce se dio cuenta de que podía entrar en un estado de
autohipnosis en el cual tenía acceso a una fuente inagotable de
información. En trance, era capaz de hablar sobre cualquier tema
y de responder a toda pregunta con exactitud. Las disertaciones
así efectuadas se denominaron "lecturas". Existen más de catorce
mil de ellas.
Durante
unos veinte años, las "lecturas" se refirieron a problemas de
salud. Edgar Cayce sólo necesitaba el nombre de una persona y
el lugar en que ésta se hallaba, dondequiera que fuese, para describir
su estado físico y prescribir un tratamiento. Por la infalibilidad
de sus diagnósticos, la eficacia de sus métodos de curación y
la naturaleza misma de sus preceptos de salud integral, se le
otorgó el título de padre de la medicina holística moderna. Aunque
algunas de sus "lecturas" se remontan a casi un siglo, siguen
siendo de actualidad. Cada vez más médicos recurren con éxito
a ellas y confían en la armonización del cuerpo, de la mente
y del alma.
Con
el tiempo, la información transmitida en las "lecturas" se diversificó
de manera considerable. Llegó a abarcar unos diez mil asuntos
distintos, de orden médico, filosófico, onírico, psíquico, espiritual,
histórico, y otros.
" Manifestemos
nuestro amor
por Dios y la humanidad. "
[Lectura de Edgar Cayce 254-42]