A
partir de los veinticuatro años de edad, Edgar Cayce puso al servicio
de la humanidad el don relevante que tenía de entrar en un sueño
autohipnótico en el que su mente trascendía el espacio y el tiempo.
En este estado de profunda meditación, le era tan fácil disertar
sobre los secretos del universo como sobre la manera de eliminar
una verruga. Las "lecturas" de Cayce constituyen una inestimable
colección de documentos, a la cual cada vez más gente acude en todo
tipo de circunstancias, ya sea para equilibrar su alimentación,
mejorar sus relaciones personales, restablecerse de una dolencia
declarada incurable o acercarse a Dios.
Edgar
Cayce falleció hace muchos años, pero el número
creciente de libros que presentan diferentes aspectos de su vida
y de su obra — más de cuatrocientos hasta la fecha
— da testimonio de la perennidad de la información
proporcionada en las lecturas. Esta información tiene un
alcance que Cayce mismo probablemente no sospechaba. En su época,
¿quién hubiera imaginado que los términos
de “medicina holística”, “registros akásicos”,
“auras”, “almas gemelas”, “evolución
espiritual”, “meditación”, pertenecerían
algún día al vocabulario cotidiano de cientos de
miles de personas?
Edgar
Cayce es conocido esencialmente por sus lecturas sobre la salud
y el tratamiento de las enfermedades. Mucha gente se beneficia
continuamente de esa inigualada fuente de datos que, a veces,
se remontan a casi un siglo. Sin embargo, Cayce no se limitó al
cuerpo físico y abarcó unos diez mil asuntos distintos, la mayoría
de los cuales se reparten en cinco grandes temas: salud y medicina
holística; reencarnación y karma; sueños e interpretación de los
sueños; percepción extrasensorial y fenómenos psíquicos; crecimiento
espiritual, oración y meditación.
Las
lecturas mismas, 14.306 existentes en la actualidad,[1]
han sido divididas en tres categorías principales:
- Las "lecturas
de salud" o "lecturas físicas" (9.603), referentes
a la salud y a la medicina.
- Las "lecturas
de vida" (1.920), concernientes a la mente, el
alma, la reencarnación y la astrología.
- Las "lecturas
especiales" (956), que consisten en series de
lecturas dictadas por Cayce sobre una materia determinada,
como Atlántida,
Egipto, las cuestiones mundiales, el funcionamiento de la Asociación,
los preceptos para el desarrollo espiritual, la curación por
medio de la oración.
A
ellas se agregan las "lecturas de negocios" (747), que
tratan problemas financieros, industriales o comerciales; las
"lecturas oníricas" (630), que reúnen todas las efectuadas
sobre los sueños; y las "lecturas mentales-espirituales" (450),
con consejos específicos de orden mental o espiritual.
En
ningún momento, Edgar Cayce pretendió gozar de facultades extraordinarias
o se consideró un profeta de los tiempos modernos. Estaba convencido
de que cada uno posee en su alma los atributos divinos, a la espera
de ser despertados, cultivados y usados para fines altruistas.
También, alentaba a la gente a comprobar por sí misma la validez
de las nociones expuestas en las lecturas. Profundamente cristiano,
leyó a lo largo de su vida, desde una edad temprana, la Biblia
entera una vez al año. No obstante, insistía en el valor de un
estudio comparativo de diferentes corrientes de pensamiento. Su
obra se basa en el hecho de que Dios y la Creación son uno. De
este principio fundamental se derivan las siguientes reglas metafísicas:
tolerancia y compasión hacia todos los seres humanos; respeto
y comprensión por las grandes religiones del mundo; rechazo del
egoísmo y amor al prójimo.
Libros
recomendados:
- "Existe
un río" ("There is a River") - Thomas Sugrue
- "Edgar
Cayce: El profeta durmiente" ("The Sleeping Prophet")
- Jess Stearn
Nota:
Por motivos
de confidencialidad, cada individuo o grupo que había recibido
lecturas fue designado, al azar, por un número. Si había obtenido
más de una, las lecturas seguían un orden cronológico. Luego la
lectura 294-5 corresponde a la quinta realizada para la persona
a quien se le dio el número 294, en este caso Edgar Cayce mismo.
1.El
número total de lecturas aumenta ligeramente cada vez que se encuentra
alguna de las que se habían perdido en el período anterior a Gladys
Davis. La cifra ascendía a 14.145 lecturas al fallecer Cayce
en 1945.
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