El Centro de Edgar Cayce  
El Centro de Edgar Cayce
 
El crecimiento espiritual y el desarrollo personal

   Acatar las leyes universales, meditar, orar, prestar atención a nuestros sueños y tener un ideal elevado nos permiten crecer espiritualmente y tomar conciencia de que Dios y la Creación son uno.

   Los grupos de estudio nos ofrecen un marco particularmente propicio para desarrollarnos y ahondar en los conceptos transmitidos en las lecturas de Edgar Cayce. El aplicar con diligencia en la vida cotidiana las nociones estudiadas nos ayuda a mejorar nuestra relación con los demás y a realizarnos.

   Nuestras encarnaciones sucesivas nos proporcionan muchas oportunidades de corregir nuestros errores, de adquirir sabiduría, de entender nuestra verdadera naturaleza espiritual y de llegar a ser dignos compañeros de Dios.

   Todos nuestros actos, palabras, pensamientos e intenciones se inscriben en "el libro de la vida", llamado también "los registros akásicos". Estos registros, que son comparables a una gigantesca base de datos, ejercen una influencia considerable sobre nuestra vida, nuestro comportamiento, nuestras creencias y nuestros sentimientos. Nos presentan en cada momento las circunstancias que nos permiten cumplir nuestra misión en la tierra.

   Las lecturas de Edgar Cayce mencionan que las facultades psíquicas son cualidades del alma que existen en cada persona. Enfatizan que el desarrollo de nuestras aptitudes extrasensoriales no debe ser una finalidad sino un medio de conocernos a nosotros mismos, de perfeccionarnos y de asistir al prójimo. Si buscamos la sintonía con Dios y ponemos asiduamente en práctica lo que sabemos, nuestra intuición se convertirá en una fuente de inspiración y una ayuda inestimable.


 
 
El Centro de Edgar Cayce